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El mejor modo de predecir el futuro es inventándolo. Alan Key

A Madre Matilde, tras vestir el hábito religioso, el Obispo de la Diócesis de Plasencia D. Pedro Casas y Souto le dice junto a Sor María Briz, (su primera compañera en la fe): Id, pues, por la Diócesis y donde se os abra la puerta, entrad y allí podéis fundar el Noviciado”. Y siguiendo su recomendación, postulan por las poblaciones de la Diócesis de Plasencia hasta llegar a Don Benito.

Aquí, tuvo la fortuna de conocer a dos hermanos, Dª. María y D. Diego Alguacil Carrasco, quienes entusiasmados con su causa, le brindan ayuda y colaboración, le ofrecen una casa amplia aunque desmantelada y el dinero suficiente para repararla y acondicionarla como convento.

La Madre ilusionada y agradecida por la generosidad de estos bienhechores y previa autorización del Sr. Obispo, emprende los trámites necesarios para la fundación de la Congregación religiosa. El 19 de marzo de 1879, se establece con sus Hijas de religión en esta ciudad.

La pequeña Comunidad de religiosas, continua con la misma forma de vida, iniciada en la casita “Nazaret” de Béjar por la M. Matilde y Sor María: una vida de oración y entrega al necesitado, en una estricta humildad.

Su profundo amor a Dios, y su afán en “ganarle corazones”- como ella decía-, hace que se entreguen con abnegación al servicio de los hermanos. Acogen en su casa a un grupo de niñas huérfanas a las que cuidan y educan con amor; así como prestan su cuidado a los enfermos, sobre todo a los más pobres a los que atienden día y noche en sus humildes hogares. Comparten con ellos, y con aquellos necesitados que se acercan a su puerta pidiendo ayuda, a pesar de su pobreza, alimento y ropa confeccionada por ellas. A diario marchan al Pradillo a dar clase en una escuela que han abierto allí para las niñas de ese humilde barrio. 

Si bien esta entrega generosa provoca la incomprensión de algunos en su época,   la ciudadanía, en general, reconoce y valora la tarea desarrollada por las Hijas de Madre Matilde. El cariño hacia ellas hace que muchas jóvenes se unan a su causa atraídas por su testimonio y sobre todo por su ejemplo, lo que favorece el aumento de religiosas de la Congregación.

Pasado un tiempo, comienzan a pedirle fundaciones a Madre Matilde, y de esa primera Casa Central y Noviciado de la Congregación, en Don Benito, van saliendo grupos de animosas religiosas para distintas ciudades, dispuestas a conjugar su vida de recogimiento y oración con las actividades propias del Instituto, extendiéndose su acción no sólo A España, sino también a otros países.

Ha pasado más de un siglo desde que la Beata Matilde y sus religiosas se establecieron y comenzaron sus actividades apostólicas en Don Benito.

Su obra y su mensaje permanecen vivos y presentes no sólo en esta ciudad sino también fuera de ella, donde sus Hijas,

“ Hijas de María Madre de la Iglesia” , continúan la labor que ella inició. En Don Benito, tanto en el Hospital “San Antonio”, como en el Colegio “Sagrado Corazón”, ambos fundados por ella, uno para cuidar a los enfermos; otro, para dar respuesta educativa a niñas huérfanas.

Actualmente, el colegio es un centro concertado donde se imparte EI, EP y Secundaria, donde se promueve una educación integral y en valores, siguiendo el ejemplo de Madre Matilde.

Esquema HMMI